En la actualidad ya no quedan dudas, está clara la procedencia de los primeros pobladores del continente americano, así como los pasos que siguieron aquellos hombres asiáticos, cazadores nómadas, que seguían la ruta de los grandes mamíferos prehistóricos tras cruzar el estrecho de Bering. Demasiados años y acontecimientos han pasado desde entonces como para que la memoria de los hombres mantenga viva la herencia histórica por tradición oral. Probablemente ya se hayan superado los 30.000 años desde entonces, desde la época del pleistoceno, en la era de las glaciaciones. 9.000 años más tarde, los descendientes directos de los primitivos cazadores se asentaron en Mesoamérica. Hace 21.000 años utilizaban la piedra, el fuego y la obsidiana; llegaron con perros. Aún desconocemos si ya usaban el arco y las flechas para cazar o sólo armas arrojadizas, aunque sí parece confirmarse que tejían cuerdas y redes para pescar. Sus vidas se desarrollaban en un contexto salvaje o arcaico, en un periodo de transición, que daría paso a la era de la civilización con el nacimiento de la cerámica y la agricultura.
3.500 años antes de nuestra era, en Mesoamérica, el hombre entra en una nueva fase con el nacimiento de la agricultura y abre la ruta del sedentarismo. Los pobladores consumen y cultivan diversas clases de aguacates, semillas de mezquite, amaranto, tunas, chile, calabaza, frijol, ciruela, cosahuico, varias especies de acacias y maíz, la base de su alimentación y el fruto alimento donde se soportarían todas las culturas y civilizaciones mesoamericanas.También la religiosidad
maya fue concebidad en torno al cultivo del maíz y de las deidades que gobiernan